domingo 15 de noviembre de 2009

Tienes justamente “eso”…


Durante los locos años veinte, una estrella de cine mudo llamada Clara Bow encarnaba la fascinación, la capacidad hipnotizante de atraer y cautivar mediante el encanto personal y el misterio. Aclamada por millones de espectadores como la chica “Eso” ('It', en inglés), por el nombre de la película que la llevó a la cima de su popularidad. Clara era la felicidad personificada e irradiaba un inocente atractivo sexual tanto en la pantalla como fuera de ella. Entre algunos de sus amantes, se dice que se encontraban Gary Cooper, John Wayne e incluso Béla Lugosi. Sin embargo, oculta tras la sonrisa cautivadora y el aire de felicidad había una chica triste, desilusionada y solitaria que deseaba poder ser en realidad la chica “Eso”. “Clara Bow es mucho más feliz que yo, Clara Gordon Bow”, confesó melancólica en una entrevista. El periodista no lo podía creer…


Una vez, en una época de mi vida en que me parecía tenerlo todo, mi mente y mi corazón no se ponían de acuerdo. De día la vida me sonreía, pero por la noche, lo único que oía eran las ensordecedoras harpías de mis propias dudas… Otros pueden pensar que tienes “eso”. Pero si no crees en verdad en ti mismo, poco importa lo que digan los demás…

Cuando nos convertimos en derrochadores del alma, se nos cuela el odio hacia nosotros mismos. Tanto si estas en pareja o nó…si tienes dieciocho u ochenta años, hay días en que nuestras imperfecciones se ven magnificadas y noches en las que nuestras insuficiencias se intensifican… Incluso si tienes una relación de pareja magnifica, hay veces en las que el amor no se expresa, por más desesperación que tengas por oírlo. Y si no tienes pareja, empiezas a dudar que alguien llegue a amarte alguna vez. Ni siquiera recuerdas como es el amor.

Si hoy te sientes así, hay buenas noticias. Tengo un remedio sencillo que te ayudará a recordar que todo lo que consideras perdido y ausente está esperando que lo encuentres y lo alimentes dentro de ti. Hay un tema clásico de Roy Orbison, “You´ve got it”.

Anything you want, you got it.
Anything you need, you got it.
Anything at all, Baby, you got it...

Todo lo que quieres, lo tienes.
Todo lo que necesitas, lo tienes.
Cualquier cosa en el mundo, nena, lo tienes…

Bueno tú también lo tienes. Lo que ocurre es que has olvidado que está, sea lo que sea. Así pues, deja que tu sentido del oído actúe de portal de esta nueva comprensión. Trata de conseguir la banda sonora de la película Sólo ellas... los chicos a un lado (Boys on the side) (No es fácil es vieja: 1995) que incluye dos versiones de esta gran canción, una en forma de rock and roll, interpretaba por Bonnie Raitt. Y otra en forma de balada lenta que canta Whoopi Goldberg. Cuando estoy enojada conmigo misma pongo la versión de Bonnie, o la original de Roy Orbison, a la mañana y es una maravillosa forma de empezar el día. Durante el día trato de buscar nuevas sensaciones, es decir, invoco imágenes que me hagan sentir bien, sentirme como me sentiría si ya tuviera “eso”, en lugar de sentirme como me siento al no tenerlo. Si necesito paz, me transporto a mi playa favorita, la siento, la huelo, palpito la paz… Si necesito alegría, como me encanta bailar, revivo la fiesta en la que más me divertí y bailo de alegría…Cuantos más detalles revivo, mejor… Cuando fingimos una emoción, o recordamos selectivamente, activamos algo nuevo y nuestro punto de atracción se modifica. A la noche antes de acostarme escucho a Whoopi, o Si tienes fe, de el dibujo animado El Príncipe de Egipto y me tranquilizo recordando que todavía tengo “eso”.

Los psicólogos conductistas dicen que se necesitan veintiún días de repetición para convertir una mala costumbre en buena. Los numerólogos observarían: tres veces siete…una fórmula mágica.

Prueba este experimento. Es imposible que después de 21 días te sientas de la misma manera que ahora con respecto a ti, día tras día, te recuerdas lo mucho que te ama la persona que mejor te conoce…Tú.

María Giacobone Carballo.

* Pueden encontrar un enlace a dos de las canciones mencionadas al pié de la nota.















martes 3 de noviembre de 2009

Podada, cada vez más simple, mi vida cobró VIDA.

Los parámetros de lo que el éxito significa están siendo redefinidos a medida que nos adentramos en el siglo XXI. Cada vez más y más gente comienza a entender que éxito no es lograr lo que uno desea, sino poder disfrutar de los logros. La velocidad y el consumismo están tímidamente comenzando a pasar de moda. En diferentes lugares del mundo se esta reemplazando la “fast food”, por el estilo “slow food”, dejar la comida chatarra por una opción relajada y saludable.

Ya no es necesario mirarte al espejo para saber que te sientes exhausto y abrumado, ni para preguntarte si esta vida frenética vale la pena, quieres bajarte del tren bala pero el vértigo te paraliza. Quieres salir del laberinto, pero no encuentras el hilo de Ariadna.

El camino hacia la sencillez puede parecer complejo y hasta utópico. Analicémoslo. Hagámoslo más…bueno, si más simple.

Con suficiente basta

¿Cuándo tenemos lo suficiente?

El diccionario define así la palabra Suficiente: “Bastante, adecuado para cubrir lo que se necesita. Apto, calificación equivalente al aprobado”

A cada uno de nosotros le corresponde decidir que es necesario, apto y aprobado.

Saber lo suficiente….

Dedicamos cantidad de horas y mucho dinero al intento de “llegar”. Viajamos a la India, compramos libros de autoayuda, acudimos en manada a las conferencias del gurú de moda y cambiamos de terapeuta porque no estamos avanzando. Pero ¿Cuando se deja de buscar y de aprender? ¿Cuando se comienza a poner en practica lo que se sabe? Quizás baste con solamente aprender a escuchar esa voz interior e intentar hacer lo correcto.

Amar lo suficiente…

¿Por cuanto tiempo prolongaremos esa hipnótica danza de culparnos mutuamente y cambiar de pareja en busca del alma gemela? La realidad es que los príncipes azules destiñen y las princesas emigraron al País de Nunca Jamás. La euforia de estar enamorado no perdura, mientras que una forma de amor más sólida y madura puede construirse artesanalmente con honestidad… si no huimos antes de tiempo.

Tener lo suficiente…

Si no es comestible, útil o estético, lo más probable es que no lo necesites. Y si no lo has leído o usado en los últimos doce meses, decididamente no te hace falta. Tal vez haya llegado la hora de reflexionar sobre el antiguo dicho: “Menos es más.”

Trabajar los suficiente…

Hablamos de “ganarse la vida”, pero al terminar el día exhaustos, no estamos más vivos que al principio. Así que en realidad lo que hacemos es ganarnos la muerte.

Ponemos al día la tarjeta de crédito para poder salir de vacaciones y endeudarse otra vez más…

El dinero es servicio, obtenemos lo que necesitamos para vivir, disfrutar y lo hacemos circular…

A nosotros nos corresponde decidir cuando es suficiente.

Hacer lo suficiente…

Tal vez sea hora de aminorar la marcha, aprender a decir NO, hacer menos de lo que no nos gusta y más de lo que disfrutamos. La marcha constante nos impide mirar de frente lo que sentimos. ¿Es conveniente cambiar el “SER Humano” por el “Hacer Humano”?
¿Cual es el costo?

Equilibrar lo suficiente.

La palabra equilibrio se usa cada vez más cuando te esfuerzas por reducir el estrés y aumentar la satisfacción personal. Una persona no es un pastel que pueda dividirse en porciones iguales, pero para todo hay un tiempo, si tomamos conciencia de ello.

Buscar lo suficiente no significa caer en la irresponsabilidad laboral, la pobreza y el egoísmo autocomplaciente, sino simplemente darse el tiempo y el espacio para redescubrir quien se es en realidad, que nos nutre y que drena nuestra energía.

Y así , al apagar la luz todas las noches, poder decir: “Todo esta bien.”

“¿Qué es lo que realmente necesito? Y allá iban más y más cosas. Cada vez más simple. Podada, reducida a su mínima expresión, la casa cobró vida.” Sue Bender, Plain and Simple.

María Giacobone Carballo

Bibliografía: Jann Mitchell “Home Sweet Home”

viernes 25 de septiembre de 2009

La trágica y feliz historia de la vaca.

Había una vez en Rajasthan, India, un anciano maestro que deseaba enseñar a uno de sus discípulos el secreto para vivir una vida próspera y feliz. Él pensó que la primera lección debía ser entender la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo e infelicidad.

Para impartir su lección al joven, el maestro decidió que aquella tarde visitaran juntos algunos de los parajes más pobres el reino de lo Marajanás . Después de mucho caminar llegaron a Mandawa, una de las zonas más olvidadas del Rajasthan, y se dispusieron a buscar la más humilde de todas las viviendas.

En una casucha agrietada y llena de insectos vivían ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos, todos se las arreglaban para acomodarse de cualquier manera en aquel reducido espacio.

Sus ropas viejas y remendadas, la suciedad y el mal olor que envolvía a sus cuerpos, eran la mejor prueba de la profunda miseria que ahí reinaba.

Curiosamente, en medio de este estado de penuria y pobreza total, la familia contaba con una sola posesión, extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca… una flacuchenta vaca cuya escasa leche proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir.

Y allí, acunados por la tristeza y la miseria del lugar, el maestro y su discípulo pasaron la noche. Al día siguiente, muy temprano, asegurándose de no despertar a nadie, el anciano maestro le dijo en voz baja a su discípulo: “Es hora de que aprendas la lección que nos trajo a estos parajes”.

Ante la incrédula mirada del joven, y sin que éste pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada en la puerta de la vivienda.

- ¿Qué has hecho maestro? – dijo el joven susurrando para no despertar a la familia. - ¿Qué lección es ésta que deja a una familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esa pobre vaca que era su única posesión?-

Sin inmutarse por la angustia del discípulo y haciendo caso omiso a sus nefastos interrogantes, el anciano se dispuso a continuar su marcha con placida indiferencia.

Cuenta la historia que un año más tarde, el maestro sugirió al joven volver a Mandawa para ver qué había ocurrido con la familia. Después de varios días de caminata, llegaron al lejano paraje, pero sus esfuerzos por encontrar la vivienda fueron en vano. Donde se encontraba la miserable choza ahora se levantaba una moderna y cómoda vivienda. Se detuvieron por un momento para observarla a distancia, grande fue su sorpresa cuando, del interior de la casa, vieron salir al mismo hombre que un año atrás les había dado alojamiento. Sin embargo, su aspecto era totalmente distinto. Sus ojos brillaban, vestía ropas limpias, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo significativo había sucedido.

Rápidamente se dispusieron a saludarlo para averiguar qué había ocasionado tal cambio en la vida de esta familia. El hombre que ignoraba que el joven y su maestro habían sido los causantes de la muerte de la vaca les contó cómo, casualmente el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su escasa fortuna, había degollado salvajemente al pobre animal.

Por mucho tiempo, la leche que producía la vaca había sido su única fuente de sustento. Más aún, poseer este animal les había ganado el respeto de los vecinos. Sin embargo – continuó el hombre – “… aquel trágico día, nos dimos cuenta que nuestra propia supervivencia se veía amenazada sino actuábamos rápidamente, entonces decidimos limpiar el patio en la parte de atrás de la vivienda...conseguimos algunas semillas y sembramos hortalizas y legumbres para alimentarnos. Pasado algún tiempo, vimos que la improvisada granja producía mucho más de lo que necesitábamos para nuestro sustento, así que comenzamos a venderle algunos vegetales que nos sobraban a nuestros vecinos y con esa ganancia compramos más semillas…y así se amplió nuestro negocio.”

El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su sabio maestro quería enseñarle…
La vaca, además de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de conformismo e infelicidad.

- “Que gran lección”, pensó el joven discípulo e inmediatamente reflexionó sobre sus propias vacas, todas las limitaciones que el mismo se había encargado de alimentar a lo largo de su vida con excusas que ni el mismo creía. Cuantos pretextos y disculpas para no vivir la vida que quería vivir…cuantas falsas seguridades… Indudablemente ese día marcaba el comienzo de una nueva vida, ¡Una vida libre de vacas!

Y colorín colorado, este cuento aún no se ha terminado…


“El verdadero enemigo del éxito no es el fracaso
Sino el conformismo y la mediocridad.”
Dr. Camilo Cruz

Maria Giacobone Carballo

Adaptación de "La Vaca" del Dr. Camilo Cruz.
Descarga gratuita del libro: http://http://www.landcabtrading.com/libros/lavaca.pdf

lunes 24 de agosto de 2009

Celos, recelos y amores avaros.

Los celos, en contra de lo que podría parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican cuánto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Para algunos no basta estar con la personas querida, ella es parte de sí, es un bien que posee y esta terriblemente angustiado con la posibilidad que se lo arrebaten.

Lo sombrío de este sentimiento comienza con su nombre. El verbo latino celo indica “mantener en secreto”, “ocultar”, “mantener en la ignorancia”, celador es quien cuida algo. Celar es por lo tanto vigilar y también esconder. Pero sucede que esta palabra deriva a su vez del griego zélos, que resalta especialmente el ardor que se pone en conservar algo. Esto nos agrega otro elemento básico al conflicto: hay que guardar algo ardientemente de la mirada ajena. El fuego y los celos parece que siempre van juntos, por lo tanto resulta bastante difícil razonar con un celoso, que como todo ser poseído por una pasión es incapaz de pensar…en frío.

En esta situación estamos ante una relación donde, real o imaginariamente, hay un tercero en discordia. “El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta” dice Jacinto Benavente. Si la envidia es un sentimiento que se basa en lo que “no se tiene”, los celos se basan en lo “poseído”… Hasta en el vocabulario erótico suele usarse la palabra “posesión”, de modo que es fácil trasladarla al reino de los celos. Se trata de un amor avaro, propio de quien desea conservarlo solo para su propio disfrute. En este terreno, amar a alguien implica tenerlo para si, incluso si la otra persona ha dejado de amarlo.

Básicamente los celos son eso: el celoso sospecha o comprueba que no es el centro del universo en el que gravita la otra persona. Y ese desvío sentimental le provoca una repuesta directamente proporcional a cuan des – poseído se sienta.

Algunos autores creen que el sentimiento de los celos es universal e innato. Ralph Linton ,destacado antropólogo estadounidense, ve una prueba de esta tesis en el hecho de que en las Islas Marquesas, donde la libertad sexual es prácticamente total, los indígenas manifiestan sus celos sólo cuando están ebrios; es decir cuando su control voluntario, su raciocinio, ha disminuido. Por el contrario, psicólogos sociales como Otto Klineberg, señalan que este sentimiento es de origen cultural, y que los celos no dependen del deseo o necesidad de goce exclusivo de los favores del otro, sino del "estatuto" social. En las sociedades monogámicas, como la nuestra, y siempre según este autor, el adulterio sólo provoca reacciones celosas en la medida en que origina inseguridad (material o afectiva) o afecta al prestigio y al honor. Son dos teorías relativamente antagónicas, pero como ocurre con frecuencia, perfectamente complementarias.

¿Podemos pensar por lo tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condición de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura y modus vivendi?

James Parr, filósofo existencialista, propone causas y prevenciones de los celos románticos en su libro "Nuevas maneras de amar: cómo la autenticidad transforma las relaciones". En este libro expone su creencia sobre los celos y dice que surgen en una relación amorosa debido a tres factores: comparación, competencia y el temor a ser reemplazado. Si la persona se vuelve más autónoma y creativa la probabilidad de que los celos se produzcan es menor, ya que la relación entre estos tres factores se torna menos significativa. Los celos finalmente, son una falta de estima por uno mismo y por la persona amada. Si uno se ama a sí mismo, la comparación con los otros disminuye y cuando la competencia no existe, se es menos vulnerable a ser poseido por el demonio de los celos…

“Son celos cierto temor
tan delgado y tan sutil,
que si no fuera tan vil,
pudiera llamarse amor.”
Lope de Vega

María Giacobone Carballo

Imagen: “Celos” Edvard Munch (1895 )

jueves 30 de julio de 2009

Si aceptas perdonarte, podrás perdonar…

“Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos que nada nos afectan.” François de la Rochefoucauld

En el trabajo terapéutico se habla frecuentemente sobre el tema del perdón. Los que recibimos una rígida formación y creemos en la necesidad de perdonar inmediatamente, lamentablemente, comprobamos a corto plazo que las viejas heridas siguen abiertas recubiertas por una paralizante capa de culpa y resentimiento. En este caso el perdón se reduciría a una acción mecánica que deja el corazón y en inconciente a merced de otros sentimientos que imposibilitan el verdadero perdón. Sabemos que debemos perdonar, pero no sabemos como. Somos incapaces de perdonarnos a nosotros mismos y la culpa nos ahoga. Nos flagelamos hurgando en la vieja herida y reprochándonos lo que tendríamos que haber hecho
en esa ocasión…Y como no podemos perdonarnos a nosotros mismos, no creemos que el perdón sea posible. Somos muchos los que deseamos vivir en paz con nosotros mismos y nuestro entorno, pero no nos podemos reconciliar con nuestro pasado.

Perdón y reconciliación se complementan mutuamente y sin embargo tienen diferente significado. El origen griego de la palabra “perdón” significa dejar libre, despedir, absolver y esta siempre relacionado con la culpa. “Reconciliación” significa calmar, atraer las voluntades opuestas, restablecer la armonía. Es como un paquete de intentos de acercarnos a nosotros mismos, a nuestra esencia… y así posibilitar el acercamiento a nuestro entorno.

Cuando algunas personas nos hieren y ofenden, no saben muchas veces lo que están haciendo. Nos hieren porque ellas mismas están heridas, porque sufren de complejo de inferioridad y la única manera de sentirse superiores es manipulando, hiriendo, molestando. Perdonar a esa persona no es un gesto de debilidad, sino una manifestación de mi libertad y mi fortaleza. Por el contrario, si no lo perdono, el otro sigue ejerciendo poder sobre mí, manipulándome, siempre presente en la herida que no dejo de hurgar. El perdón me libera de ese poder extraño porque el otro no es ya un adversario sino un individuo herido, perturbado, incapaz de actuar de otra manera.

Pero para perdonar debo primero perdonarme, amarme y aceptarme tal cual como soy, reconciliarme con mi enemigo interior. La conciencia de que mi honor no debe ser defendido pone en nuestras manos el remedio para sanar la herida, invita al otro a buscar la honra dentro de sí y no en la humillación de los demás. La enemistad surge por proyección. El individuo no es capaz de aceptar sus deficiencias y las proyecta sobre mí, viéndome como un enemigo. Luego se obstina en combatir en mí lo que no ha aceptado en si mismo. El amor a los enemigos se resiste a entrar en el juego proyectivo y ve al otro, no como un enemigo, sino como alguien desgarrado interiormente, que de alguna manera necesita desgarrarme a mi también.

Pero para amar al otro debo primero amarme, reconciliarme conmigo mismo, aceptar mis heridas y soltar el pasado. El proceso de perdón es un proceso de sanación que lleva tiempo. No basta un simple acto de voluntad en un momento dado. Es necesario cruzar un valle de lágrimas para desembarcar en la orilla del perdón.

La reconciliación con nosotros mismos consiste en aceptarnos tal cual somos ahora, con nuestros defectos y virtudes. El sí valiente a lo que veo en mí es una reconciliación con mis sombras, mis aspectos desatendidos, enterrados, reprimidos. Porque si no lo hacemos esta sombra se convierte en enfermedad o un desgarrón que nos deja psíquica y espiritualmente fragmentados.

Una vez que nos perdonamos podemos abordar el perdonar al otro. Anselm Grüm enumera cuatro pasos hacia el perdón y la reconciliación:

1) Dejar que se manifieste libremente el dolor que el ofensor nos ha causado.
2) Dar vía libre a la indignación y rabia que se agitan en nuestro interior y gritan contra el que nos agravió.
3) Tratar de formarse un juicio objetivo de lo sucedido. Si hemos dado vía libre a la indignación veremos con más facilidad si la herida fue intencional o si el otro tocó una zona vulnerable y se abrió una vieja herida.
4) Liberar el poder del otro. Mientras no perdonemos le damos poder al otro, porque permanecemos interiormente atados a él. El perdón libera del peso de esa fría piedra que oprime el corazón y del veneno que interiormente nos mata.

Perdonar al otro no implica necesariamente una comunicación verbal expresa. El perdón puede manifestarse en forma de un saludo cordial, un acercamiento sin recelo, una aceptación tal como él es. Evitando siempre que el perdón se convierta en una acusación, una humillación.

Anselm Grüm sugiere también un juego imaginario de sustitución de roles. Se debe imaginar que el ofensor se encuentra sentado frente a nosotros en una silla. Debemos decir todo lo que sentimos por el ofensor sin disculparlo ni callar en nada. Luego debemos sentarnos nosotros en la silla del ofensor e invertir los papeles, respondiendo a nuestras propias acusaciones y gritos previos provocados por nuestro dolor. De esta forma vemos las injurias y acusaciones desde otro punto de vista y nos acercamos al perdón.

Quedando libres, no hay ni vencedores ni vencidos. Hay una decisión profunda de no volver sobre las viejas heridas y una aceptación del perdón por parte del ofensor ya que no se sentirá más juzgado ni acusado. Solo cuando el otro puede conservar intacta su dignidad estará dispuesto a aceptar mi perdón y perdonar él mi propia parte del juego.

“Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente.” José Ingenieros (Filósofo y psicólogo argentino)

María Giacobone Carballo.


Bibliografía: “Si aceptas perdonarte, perdonarás.” Anselm Grüm. AGAPE Libros. 3ª Edición.

Agradecimientos: A mi sobrina Rocío Virasoro por haber puesto este material en mis manos y a Pablo José Condrac por haberlo puesto en manos de ella y de esta forma reconectarme con mi querido Anselm Grüm.

lunes 13 de julio de 2009

Alerta de Virus: Chantaje Emocional.

El chantaje emocional es una poderosa forma de manipulación en la que personas cercanas a nosotros nos amenazan, directa o indirectamente, con castigarnos si no hacemos lo que ellos quieren. En el corazón de cualquier tipo de chantaje yace una amenaza básica, la que puede ser expresada de diferentes formas: Si no te comportas como yo quiero, vas a sufrir. El chantaje emocional nos pega donde más nos duele. Los extorsionadores saben como sus victimas valoramos la relación con ellos. Conocen nuestros puntos vulnerables y nuestros más íntimos secretos.

Sabiendo que buscamos amor o aprobación, nuestros extorsionadores nos hacen sentir que debemos ganar su aprecio o nos amenazan con el abandono o la indiferencia, una forma muy dolorosa de des-amor.

¿Cómo es posible que mucha gente sensible, intuitiva e inteligente caiga en las redes de la manipulación? Una razón clave es que el trabajo de los extorsionadores es muy sutil, lo esconden tras una capa de niebla, realmente nos resulta difícil ver que nos esta pasando. Esa niebla que los encubre es nuestro miedo, obligación y culpa (FOG, en inglés: Fear, Obligation, Guilt), la que nos hace dudar de nuestra propia percepción de lo que está sucediendo. También, lo que entorpece más nuestra toma de conciencia es la gran diferencia que existe entre el daño sutil que ellos infringen, y la manera amorosa y benigna con la que interpretan sus motivaciones. Nos sentimos confusos, desorientados y resentidos, pero hay una buena noticia: no estamos solos. El chantaje emocional es una pandemia que afecta a millones de personas en la actualidad. Personas competentes, sensibles, espirituales e inteligentes, que funcionan efectivamente en muchas áreas de su vida, pero que han caído en las redes del chantaje emocional.

A mí, en lo personal, me llevó muchísimos años descubrir y cortar el chantaje emocional de mi madre. Siguiendo una búsqueda espiritual en la que prioricé la armonía, la compasión y el amor incondicional, solo podía ver su actitud amable y cooperadora, dependía de ella para que me ayudara con el cuidado de mis cuatro hijos cuando viajaba por trabajo, o por placer con mi marido. Sus exigencias solapadas crecieron junto con mi carrera profesional. Circunstancias difíciles por las que atravesé, dos separaciones con mi actual (y único) marido, enfermedades, una difícil operación quirúrgica al menor de mis hijos…hicieron de ella una extorsionadora aún mayor. Pero para bailar un tango hacen falta dos bailarines… el día que uno deja de jugar el juego, el otro no puede continuar jugando. El día que cortamos el primer hilo que nos aprisiona, toda la red se afloja y comenzamos a poner limites, porque muchas veces el NO es amor…
a uno mismo.

Y hace falta entender que los extorsionadores no son personas que se levantan todas las mañanas planeando como nos van a dañar. El chantaje emocional los hace sentir a salvo, poderosos, y disminuye su nivel de ansiedad. Es su defensa contra la vulnerabilidad y el miedo. También puede suceder que ellos estén espejando aspectos nuestros que no nos animamos a aceptar. Una sombra que actúa desde el victimario. Al reconocernos en ellos, el juego también desaparece. Y este entendimiento es la verdadera compasión y amor incondicional. Hacia nosotros y hacia los que nos rodean. A partir de aquí, cada uno se hace cargo de su propia vida, sin proyecciones ni dependencias. Esto es auto-realización. Sea en el ámbito familiar, social, empresarial y hasta en grupos espirituales e instituciones religiosas.

Es importante detectar y cortar la telaraña de la manipulación, para poder establecer una sana relación con nosotros mismos en principio, y luego con nuestro entorno inmediato. Se necesita valor para cortar la manipulación emocional, de eso doy fe, pero es necesario atravesar el pantano y finalizar la lucha, para finalmente…
Danzar con la vida.
De esto también doy fe.

María Giacobone Carballo.

jueves 25 de junio de 2009

El amor, la comunicación y la información en los tiempos de Google...

Internet me atrapa, me abruma, me enloquece. La información me golpea de todos lados, me entra por ósmosis, me fecunda, me inunda, sé de todo, desde el origen de la vacuna contra la gripe hasta las pizzerías de Buenos Aires que hacen pizza a la brasa.

Creo que estamos sabiendo demasiado. Y no sé si es bueno. Hoy la información no vale por el contenido que brinda sino, sino simplemente porque informa. Uno acaricia el teclado y es feliz. Pero después sale a la calle, se encuentra con su novia, o amigos, y no sabe que tecla apretar para que la comunicación funciones. ¿No es paradójico que a mayor información haya también mayor incomunicación? Es que la pareja no tiene teclas. Ese es el problema.

Vivimos en un mundo plagado de estímulos, teléfonos celulares, e-mails, televisión, MP3 y ipods no nos dan un momento de respiro. El smog tecnológico y comunicacional nos adormece, nos distrae.

Porque sabemos mucho nos cuesta vivir, amar con sencillez. Exceso de información. Y no es cierto que "el saber no ocupa lugar." Ocupa. Ocupa lugar porque aparece y se instala y obliga a pensar en lo que uno no necesitaba pensar.

Porque sabemos mucho, pensamos demasiado. Y después del pensamiento, viene la opinión, y acá nos convertimos todos en opinologos. Opinamos y no hacemos. El exceso de información nos paraliza, no nos deja vivir. Porque vivir es tomar decisiones, optar y actuar. Y cuanto más sabemos más dudamos, más miedos tenemos. Este es el precio que pagamos por el sol del conocimiento que nos ilumina, pero que nos deja a oscuras en cuanto al pequeño gesto significativo, en cuanto a la decisión práctica inmediata, con este hombre, con esta mujer, con este niño, con esta amiga, con este vecino…

“Nada (es bueno) en demasía.” Publio Terencio.

María Giacobone Carballo

martes 16 de junio de 2009

Cuando la sensualidad, el sufrimiento y poder manipulativo no son AMOR…

Amarte a ti mismo, crees saber la definición de ti mismo, pero desconoces el verbo en movimiento del amor. ¿A cuantas personas les has hecho cosas y les has dicho palabras que jamás te has dicho a ti mismo?

¿Cuántas veces dijiste “te quiero” simplemente porque estabas ardiendo de deseo? Si estas operando desde este primer nivel, dirás cualquier cosa. Este primer nivel es el punto de venta políticamente más comercial: el sexo vende. Por eso todos los anuncios publicitarios son tan sexies.

Este primer nivel no es amor, es sexo. Y tomado en este primer nivel el sexo es un instinto humano básico, como es básico en la naturaleza.

“Ámate a ti mismo hasta darte vida”, solía enseñar un sabio maestro. Todos buscamos el Santo Grial, el Amor.

Cuando el primer nivel se desgasta, pasamos al nivel siguiente que es el sufrimiento ¿Cuantas veces se usan las dolencias y el cansancio para conseguir afecto? Teníamos la esperanza de amar y estábamos buscando amor…pero nunca vamos a encontrar el Santo Grial en la enfermedad, en la infelicidad ni en el contratiempo.

Entonces pasamos al tercer nivel, la manipulación. Cuando se utilizan juegos de poder las relaciones se tornan destructivas. La manipulación es un ejercicio de violencia contra otra persona. El chantaje emocional es un mecanismo destinado a manejar la culpa y el arrepentimiento como forma de retención e impedimento, para que el otro no lo abandone. Y así se tolera todo, somos victimas y victimarios. La necesidad de ser queridos es el punto más vulnerable en el ser humano... por eso manipulamos y somos manipulados.
Palabras como "Amor Incondicional”, “Perdón” se nos hacen irresistibles... pero estas pueden ser también una herramienta de manipulación... quizás la más efectiva actualmente...

La falsa creencia de que solo hay que amar incondicionalmente, perdonar, poner la otra mejilla muchas veces nos lleva a relaciones abusivas, manipuladoras… El amor no es abusivo, el amor no es inseguro…

El amor es algo que empieza en nuestras almas y que permite, como el más pulido y perfecto espejo, un reflejo de nosotros mismos.
Y cuando tenemos a alguien con quien empezamos a preguntarnos:
¿Es el espejo o soy yo?, cuando estamos así de cerca… hemos encontrado el amor. Un amor que saca lo mejor de nosotros, y ve lo mejor en el otro.

Y nunca se es demasiado viejo para despertar y volver a ser joven. Nunca eres tan malo para no poder despertar, reinventarte y ser virtuoso.

Eres realmente afortunado y mereces el amor, encontrarás un bailarín en tu vida, en el espejo, que danzará contigo y lo sabrás- no sabrás- si eres tu quien esta mirando a su reflejo o si tu mismo eres el reflejo.

De modo que esta muy bien hacer el amor, pero solo cuando hay amor.

“Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.” Sam Keen

María Giacobone Carballo.

Bibliografía: “La Vida Apasionada.” Sam Keen.
“Ese elixir llamado amor.” Ramtha.
Imagen: “Love's Reflection” por Leola Walter. Saskatchewan, Canada.


sábado 30 de mayo de 2009

Ese elixir llamado AMOR… Todo el mundo lo quiere.Todo el mundo lo anhela.Pero ¿Qué es?

¿En que consiste el amor verdadero?
¿Qué podemos aprender de nuestras relaciones personales y cómo pueden estas enseñarnos quienes somos realmente?
Dices “Te quiero”. Pero ¿Te quieres a ti mismo?

¿Quién no recuerda el momento anticipado de nuestro primer beso apasionado? ¿Quién no ha fantaseado en la soledad callada de sus pensamientos íntimos con un amor especial, una experiencia única y mágica que nos haga sentirnos vivos, ocupar el centro del escenario? Y sin embargo, ¿quién no se ha sentido agraviado o desilusionado por un amor que no pudo ser o que nunca fue?

El amor es un misterio y una paradoja. Es un libro que nos permite vernos reflejados en un espejo, vulnerables, bajo el ojo de la verdad y una fulminante honestidad, heridos por nuestra propia mano y falta de conocimiento. ¿Seguiríamos siendo nosotros mismos si no necesitamos escondernos, agradar o aparentar? ¿Qué tipo de libertad emerge cuando nos queremos a nosotros mismos lo suficiente como para conquistar y saber quienes somos, cuando tenemos el coraje de expresar nuestro mayor potencial? Cuando nos volvemos reales y simplemente SOMOS sin jugar ningún juego, quizás tengamos que perder a esa persona con la que compartimos la cama, pero quizás la próxima sea nuestro igual, o quizás sea la misma persona, pero abriendo el espacio a nuevos códigos.

La confusión surge cuando insistimos en reducir nuestra naturaleza a los escalones inferiores de la escala de la experiencia humana: amor sexual, amor necesitado y amor manipulativo.

Estas palabras son para todos aquellos que han deambulado por la vida buscando respuestas. El viaje que estamos a punto de emprender se ha hecho posible por la mano del amor mismo, que cura, nutre y nos da alas para volar a donde aún no nos atrevemos a imaginar.

El mayor logro de nuestra vida es conocer esta medicina mística, que comienza queriéndonos a nosotros mismos. El viaje es personal y no atañe a nuestra pareja, ni a nuestros padres, ni a nuestros hijos. Es un mensaje personal. Un misterio. Llena tu vaso con el vino de los dioses para que tu también puedas llegar e conocer ese elixir llamado amor.

María Giacobone Carballo

Inspirado en la obra homónima de Ramtha.

Próxima entrega: Sensualidad – Sufrimiento y poder manipulativo.

lunes 11 de mayo de 2009

Sobre Máscaras, Secretos y Sombras (Parte 3)

El Yo Desconocido.

Nuestra conciencia es como una linterna en una noche oscura iluminando solo lo que abarca su haz de luz. Cuando se la mueve de un lugar a otro alguna nueva oscuridad rodea el círculo de claridad. Lo que sabemos sobre nosotros mismos es una dialogo continuo con la oscuridad. El auto conocimiento y la ignorancia están ligados debido a la naturaleza selectiva de la mente humana. Enfocando nuestra atención en una cosa ignoramos otra.

Nuestro Yo Desconocido esta compuesto de todas esas experiencias, emociones, fantasías y posibilidades que reprimimos en lugar de actuar. Esta vida inconciente sale a la luz en los sueños, accidentes en la vida cotidiana, actos fallidos, proyecciones de amor y odio…

Lo que desconocemos nos lastima y nos ayuda…

La felicidad es el libre fluir entre nuestro Yo Conocido y nuestro Yo Desconocido. Cuanto más nos aventuremos dentro de las profundidades psíquicas, más posibilidades tendremos de descubrir que nuestro territorio desconocido no esta poblado de enemigos.

Una forma de engañar y acceder a nuestro Yo Desconocido es explorar las sombras de nuestros padres. Los miedos, posibilidades prohibidas y las alternativas inconcebibles de una generación son pasadas en forma no verbal a la generación siguiente.

¿Qué horrorizaba a tus padres? ¿Qué hacía que te retaran?
¿Qué temas de conversación estaban prohibidos? ¿Cómo sabías que no se podía hablar de ESO?
¿Qué formas de actuar o estilos de vida estaban vedados?
¿Qué piensas que tu padre y madre nunca hicieron?

Se nos otorga libre albedrío, pero éste nos lleva a enjaularnos. La llave que abre la puerta de la jaula en la que estamos atrapados se encuentra en la jaula misma y la forma de encontrar la llave es cavando profundamente dentro de nosotros mismos para descubrir donde nos estamos aferrando a las barras y por ende, a que cosas, gente o creencias estamos apegados.

Honrar y aceptar nuestra sombra es una profunda experiencia religiosa, nos religa, nos completa y nuestro destino sería otro si tuviéramos el coraje de abrazar los opuestos, integrando así nuestro Yo Publico, nuestro Yo Privado y nuestro Yo Desconocido.

Los antiguos alquimistas entendían este proceso. En el proceso alquímico uno atraviesa cuatro etapas de desarrollo: nigredo, donde uno experimenta la oscuridad y la depresión de la vida, albedo, donde uno ve el brillo de las cosas, rubedo donde uno descubre la pasión y finalmente citrino, donde uno aprecia el oro, la riqueza de la vida. Como culminación del proceso surge lo que se llama pavanis, la cola del pavo real que contiene todas las etapas anteriores.

Si este proceso no se lleva a cabo correctamente los múltiples colores de la vida producen un tono grisáceo, y todos los colores se neutralizan mutuamente en una apagada monotonía. Una Luz artificial. Una vida poblada de máscaras, secretos y sombras. Realizado correctamente, todos los colores de la vida se funden en una rica paleta: el maravilloso espacio del arco iris.

"La vida es un arco iris que incluye el negro."
Yevgeny Yevtushendo.

Autora: María Giacobone Carballo.

Disfrutá del clásico de Roy Orbison, "You´ve got it"

Renová tu fuerzas con " El Príncipe de Egipto"